martes, 29 de abril de 2014

La civilización minoica y su cerámica

La cerámica minoica es más que una útil herramienta para datar la civilización minoica. Su rápida secuencia de estilos artísticos revela el placer en la novedad, y además ayudan a los arqueólogos a asignar las fechas relativas de los estratos arqueológicos. Jarras conteniendo aceites y ungüentos, exportados desde siglo XVIII a. C. de Creta, han sido encontradas en sitios a través de las islas egeas y el continente griego, en Chipre, a lo largo de la costa de Siria y en Egipto, mostrando los altos contactos comerciales con los minoicos. La excelente cerámica llamada cerámica de Kamares y la del Minoico final estampadas de "estilo marino" son los puntos álgidos de la tradición cerámica minoica.


Cronología tradicional
La cronología tradicional para datar la civilización minoica fue desarrollada por Sir Arthur Evans en los primeros años del siglo XX. Su terminología y la propuesta por N. Platón aún se usa en general y es la que aparece en este artículo.
Evans clasificó la cerámica según los cambios en su forma y estilo de decoración. Platon se concentró en la historia episódica del Palacio de Cnosos. En la actualidad existe un nuevo método todavía en pañales, el análisis de la estructura, que pone el énfasis en el análisis geológico de la arena y sobre todo de pedazos de cerámica no decorados como si fueran rocas. La clasificación resultante está basada en la composición de los trozos de cerámica.

Minoico Antiguo
Una breve introducción sobre el tema de la cerámica minoica de la primera época sigue a continuación. Trata sobre los estilos mejor conocidos, pero no debe ser considerada completa. Una variedad de formas son conocidas. En general, el período se caracteriza por un gran número de artículos locales con frecuentes paralelismos o importaciones cicládicos, lo que sugiere una población de mestizaje étnico proveniente de varios emplazamientos en el Egeo oriental o incluso de origen más amplio.

miércoles, 23 de abril de 2014

La cerámica, arte de Sevilla

La cerámica sevillana tuvo una influencia importante en el siglo XVI en las relaciones comerciales de Sevilla con las Indias Occidentales y con el resto de Europa, especialmente con Italia, habiéndose establecido en Sevilla oficinas de la banca genovesa. Las inmensas riquezas que llegaban del comercio de ultramar atrajeron a comerciantes flamencos, alemanes, genoveses, venecianos, etc., aumentando la demanda de obras de arte y elementos decorativos, incluyendo la cerámica de alta calidad.


Productos
La producción de cerámica sevillana ha sido muy variada, basada en productos destinados al revestimiento ornamental, como el azulejo, la baldosa, el tocho o eminentemente funcionales como macetas, cuencos, búcaros, cántaros, etc. y ha tenido una larga tradición histórica. El centro de producción de cerámica más importante que ha tenido Sevilla ha estado ubicado desde los tiempos romanos en el barrio de Triana, consolidándose durante el periodo musulmán. A comienzos del Renacimiento hubo varios alfareros extranjeros que enseñaron el arte cerámico a los olleros trianeros, siendo uno de los más relevantes el artista italiano Niculoso Pisano, quien a principios del siglo XVI, introdujo en la cerámica sevillana el estilo renacentista y el azulejo plano pintado, sus obras más destacadas fueron el altar de la Visitación en los Reales Alcázares y el revestimiento cerámico exterior del monasterio de Santa Paula. Esta nueva modalidad, que convivió durante un tiempo con las técnicas de la cuerda seca y la de arista, fue consolidada por Cristóbal de Augusta, del que sobresalen la azulejería del palacio gótico en el Alcázar sevillano.

La Cartuja
A principios del siglo XIX, el comerciante inglés William Pickman abrió en Sevilla y Cádiz establecimientos para la importación de vajillas inglesas estampadas. Le sucedió su hermano Charles Pickman, quien en 1838 inició la fabricación de las mismas piezas en Sevilla ocupando la Cartuja de Sevilla, llegando a producir piezas distinguidas para la aristocracia y la burguesía. Las piezas estampadas de estilo inglés reproducía grabados de cobre con diseños que reflejaban el gusto por la naturaleza y las ruinas, mostrando motivos como jardines, bosques o palacios; temas orientales, con pagodas y lagos; o el deporte, con escenas de caza e hípica. Pickman recibió en febrero de 1873 el título de Marqués de Pickman.

Fuente: Wikpedia Cerámica sevillana

jueves, 10 de abril de 2014

La cerámica en México


La cerámica y la alfarería en México surge desde miles de años antes del periodo precolombino, cuando el arte de la cerámica y la alfarería se desarrollaron con las primeras culturas y civilizaciones avanzadas de Mesoamérica. Con alguna excepción, las vasijas prehispánicas no estaban vidriadas, sino más bien pulidas y pintadas con colores de engobe. El torno de alfarero era desconocido; las piezas estaban realizadas por medio de moldes, colombín y otros métodos.


Maceta de pared. Cerámica Talavera
Mexicana / Imagen: Mercado Libre

Después de la conquista Española, las técnicas y los diseños europeos se fueron introduciendo y mezclándose con las tradiciones nativas. Las tradiciones indígenas sobreviven en unos pocos artículos de cerámica como los comales. La cerámica se produce a partir de elementos básicos como platos, utensilios de cocina a nuevos objetos, tales como esculturas y de arte popular mexicano. A pesar de lo destacado de estos elementos, la mayor parte de artículos de cerámica producidos en el país son pavimentos y revestimientos cerámicos, junto con accesorios de baño. México cuenta con una serie de famosas tradiciones artesanales de cerámica, la mayoría de las cuales se encuentran en el centro y el sur del país. Algunos ejemplos son la Talavera poblana, la mayólica de Guanajuato, las distintas vasijas de la zona de Guadalajara, y el barro negro de Oaxaca. Una más reciente es la producción de vasijas y cuencos de la cerámica de Mata Ortiz en Chihuahua. Aunque el número de artesanos ha ido disminuyendo debido a la competencia de los artículos producidos en serie, la elaboración de arte popular y de consumo, todavía tiene un papel importante en la economía de México y la producción de la cerámica en general sigue siendo importante para la cultura mexicana.

Historia
La fabricación de alfarería comenzó a reemplazar los utensilios de piedra en el periodo Purrón (2300-1500 a.C.). Muchas de estas primeras cerámicas fueron hechas en forma de calabaza como una continuación de cuando estos vegetales fueron utilizados para transportar líquidos. Estas lozas de barro se convirtieron en una tradición en la alfarería, que utilizaba sobre todo arcilla natural con un recubierto fino de engobe. La mayoría de las arcillas en México necesitan templarse para regular la absorción de agua, con la excepción de la arcilla utilizada en la cerámica Anaranjado Delgado de la costa del Golfo de México. 

Fuente: Wikipedia Cerámica mexicana

viernes, 4 de abril de 2014

Cerámica gallega de Sargadelos

La cerámica de Sargadelos es una famosa cerámica elaborada en Sargadelos (municipio lucense de Cervo, Galicia, España). La primera fábrica fue creada a principios del siglo XIX por Antonio Raimundo Ibáñez y que tras varias generaciones acabó cerrando en 1875. A partir de mediados del siglo XX, Sargadelos forma parte de un grupo de empresas del setor, el grupo Sargadelos -al que pertenece igualmente la cerámica de Castro-Sada- gracias al impulso del ceramista Isaac Díaz Pardo, basada en coloraciones en tonos azulados.


Antonio Raimundo Ibáñez, notable enciclopedista de familia hidalga de escasos recursos, dedicado desde muy joven a negocios de importación, introdujo inovaciones tecnológicas para sus fábricas. Asentado en Ribadeo, inició una industria siderúrgica, y en el año 1806 creó conjuntamente una manufactura de cerámica que estuvo en sus primeros tiempos dedicada a la fabricación de loza fina para vajillas con estampación e influida de la loza inglesa, en aquel tiempo muy valorada. En 1808, tras el éxito de la inauguración de la fábrica de cerámica, Carlos IV le condecoró con la Cruz de Carlos III, otorgándole los títulos de marqués de Sargadelos y conde de Orbaiceta. 

Como consecuencia de la guerra de la independencia y sus sucesos revolucionarios, Antonio Raimundo Ibáñez fue asesinado el año 1808, sucediéndole en el cargo de la fábrica su cuñado Francisco Acevedo, quien contrató para la dirección de la misma al portugués Antonio Correa de Saa.

A partir de esta nueva dirección de la fábrica produjo un tipo de cerámica decorada con filetes en rojo y azul y escudos en oro. Correa decidió en 1829 montar su propia fábrica por lo que la dirección de Sargadelos recayó en esa fecha en Hilario Marcos. Las vajillas de ese tiempo eran realizadas en blanco, sin ser posible la competencia con las piezas inglesas, deseo de su fundador. Al pasar la propiedad de la fábrica a José Ibáñez por la muerte de su padre en 1832, se formó una sociedad con el sevillano Antonio de Tapia  con el finde emprender de nuevo "la fabricación de loza fina", contratándose como director al inglés Richard, cargo que ejerció hasta 1842. Durante este tiempo murió prematuramente José Ibáñez y su viuda debió ponerse al frente ya que su hijo era menor; debido a la débil situación económica de la empresa tuvo que arrendarla en 1845.

La fábrica de cerámica pasó por cuatro etapas, cada una con sus característicasm, cerrándose definitivamente en 1875. En el último tercio del siglo XX resurgió la manufactura de cerámica en Sargadelos, ocupando edificios nuevos y respetando las ruinas antiguas como conjunto Histórico-Artístico, nombramiento que le fue dado en 1972.