lunes, 31 de marzo de 2014

La cerámica de Grecia

La cerámica griega incluye lo que comúnmente se conoce como vasos griegos o pintura de vasos griegos. Nacida en el Oriente Próximo, el arte de la cerámica alcanzó en la Antigua Grecia un alto nivel de calidad artística. Constituye un testimonio fundamental sobre la vida y la cultura de los antiguos griegos.

Se conservan numerosos ejemplares de vasos y probablemente representa una parte ínfima de la producción: más de 50.000 vasos provenientes de Atenas subsisten. Por otra parte, los otros objetos han sido destruidos, por el tiempo (madera, tejidos, pigmentos de pintura), o por la mano del hombre, o para su reutilización (piedra, bronce, metales preciosos). Aunque sea fácil destruir un vaso, es muy difícil hacerlo totalmente: los fragmentos pueden aún hablar.



Puede dividirse en una amplia tipología. Entre sus variantes está el estilo geométrico.

El arte geométrico floreció en los siglos IX y VIII a. C. Se caracteriza por nuevos motivos, rompiendo con la iconografía minoica y micénica: meandros, triángulos y otras figuras geométricas (de ahí proviene el nombre del período). Están dispuestos en bandas separadas de las zonas negras por líneas triples. Pasado el tiempo, el equilibrio entre las bandas decoradas y las bandas sombreadas se rompió en favor de la decoración: los meandros y otros motivos terminaron por cubrir todo el vaso.

Mientras que en el geométrico antiguo (c. 900 a. C. -850 a.C) no se encuentran motivos geométricos, en el que se conoce como estilo de "Dipilón negro", que se caracteriza por un amplio uso de barniz negro, en el geométrico medio (c. 850-770 a. C.), hace su aparición la decoración figurativa con los primeros frisos de animales idénticos (caballos, ciervos, cabras, ocas, etc.) que en adelante alternan con las bandas de motivos geométricos. Paralelamente, la decoración se complica y se vuelve cada vez más abundante: las zonas vacías se rellenan con rosetas o esvásticas decorativas. Este paso es llamado "horror vacui" y no terminará hasta el final del estilo geométrico.

Fuente: Wikipedia Cerámica Griega

viernes, 21 de marzo de 2014

La cerámica en Atenas

La cerámica ática designa la producción de cerámica en esta región, con centro en Atenas. Con cerca de 20.000 piezas áticas de figuras negras, que constituye el más largo y al mismo tiempo la colección de cerámicas más significativa, seguido únicamente de la cerámica ática de figuras rojas. Los alfareros áticos se beneficiaron de la excelente arcilla rica en hierro del Ática. La gran calidad de las figuras negras tienen un, uniforme, brillante, recubrimiento negro como la brea y el intenso color de la terracota de la arcilla fue meticulosamente suavizada. La piel de las mujeres siempre se pintaba con color blanco opaco, el cual fue usado frecuentemente para detalles individuales en representaciones de caballos, vestidos y ornamentos.


Los más destacados artistas áticos elevaron la pintura de vasos a la categoría de arte gráfica, pero un gran número eran de calidad media y producidos para el mercado de consumo masivo. La extraordinaria significancia de la cerámica ática se debe a su repertorio casi interminable de escenas que cubren una amplia gama de temas. Estas proporcionan ricos testimonios sobre todo en lo que respecta a la mitología, pero también en lo referente a la vida cotidiana. Por una parte, prácticamente no hay imágenes que se refieren a los acontecimientos contemporáneos. Tales referencias son evidentes sólo ocasionalmente en forma de anotaciones, por ejemplo cuando las inscripciones kalos se incluían en un vaso. Las piezas fueron producidas para el mercado interno, por una parte, y eran importantes para las celebraciones o para los actos rituales. Por otro lado, también fueron un importante producto de exportación vendido en toda el área mediterránea. Por esta razón la mayor parte de los vasos provienen de las necrópolis etruscas.

Primer período (633-570 a.C.)
En la década del 630 a. C. aparecieron los primeros pintores áticos que utilizaron las figuras negras para el conjunto de los vasos cerámicos. 
Atenas importó de Corinto la técnica de las figuras negras y los frisos de animales, dominantes en aquella polis.


jueves, 6 de marzo de 2014

Cerámica de producción Ibera

En algunos contextos de investigación arqueológica se denomina cerámica ibérica a la producción ibera de obra alfarera elaborada con torno rápido, cocida a alta temperatura en hornos de cocción oxidante, y fechada entre el siglo VI y el I a. C. El término "cerámica ibérica", aún impreciso, resulta demasiado genérico para la gran variedad de producciones a las que se aplica. No obstante, suele referirse en primera instancia a la "cerámica ibérica pintada", que es una vajilla fina decorada con motivos geométricos, florales o humanos de color rojo vinoso. Además de esta categoría que es la más común y generalizada del territorio ibérico, existen otras variedades de idéntica tecnología y distribución, como la "cerámica ibérica lisa" (sin decoración), la "cerámica ibérica bruñida" con decoración impresa, muy difundida en la Meseta o de otras técnicas como la "cerámica de cocina", cuya pasta incluye desengrasantes que le proporcionan propiedades refractarias, o las "cerámicas grises" que proceden de cocciones reductoras; lo mismo que la cerámica gris, extremadamente común en el noreste peninsular puede ser lisa o pintada en blanco.

Cerámica ibérica. Fragmento de vaso con
decoración pintada. Cueva-santuario de la
Nariz. Umbría de Salchite, Moratalla (Murcia) /
Imagen: Almendrón

La existencia de diferentes producciones regionales ha propiciado que en un primer momento los estudios de la cerámica ibérica se limitaran a colecciones específicas (el Valle del Ebro, la Alta Andalucía, la Provincia de Alicante, la Región de Murcia), aunque existen diferentes propuestas de síntesis general.

En cuanto al origen de las cerámicas ibéricas pintadas, el estado actual de la investigación establece una clara correlación entre las importaciones fenicias del siglo VII a. C. y las primeras cerámicas a torno ibéricas que empiezan imitando aquellos prototipos, tanto en forma como en decoración, para consolidar posteriormente tipologías genuinas que incorporan también formas tradicionales del Hierro antiguo y formas de inspiración griega, cuando no directamente sus imitaciones.


Fuente: Wikipedia Cerámica ibérica

lunes, 3 de marzo de 2014

Agosto, el mes de la hornada en Mota del Cuervo

El horno de la Cruz Verde volvió a echar humo el 21 de Agosto de 2004. Este hecho, antaño algo habitual en un barrio y un pueblo alfareros por excelencia, fue entonces y sigue siendo hoy por hoy todo un acontecimiento ya que sólo se viene haciendo una vez de año en año. Este horno, símbolo persistente de la identidad cultural cantarera de Mota del Cuervo (Cuenca) desde tiempos remotos, que perteneció a Román Cruz (conocido como “Gorra”), se volvió a llenar de cántaros.

Claudia Moreno Guerrero / 
Imagen: Oficina de Turismo de Mota del Cuervo

Claudia Moreno Guerrero es la cantarera. Ella ha recogido el testigo de muchas generaciones de familias cuya economía estaba estrechamente ligada al quehacer alfarero. Claudia, junto a su hijo Alfonso fueron los encargados de dar vida a un nuevo reo de cántaros, cuyo destino será la venta en su domicilio a coleccionistas, turistas o a todas aquellas personas que gustan en tener en su casa una pieza de cerámica típicamente moteña. Son cerca de 100 las piezas que la cantarera puso a cocer, “el trabajo de todo un año”, dijo. “Hoy en día el oficio de cantarera no deja apenas dinero, se gana muy poco, ni siquiera en las ferias donde encima tienes que pagar por ir”, dice Claudia mientras explicaba junto a su hijo Alfonso las ferias que han recorrido durante años. El horno que antes se cargaba con barda, lo llenan ahora con sarmientos de vid debido, según explica Claudia, a que “el bardar que estaba junto a la Carrasca se secó hace ya tiempo”.
Evelio Cruz, experimentado alfarero que recogió el testigo de su madre Dolores o el jovencísimo Rubén Cano, son dos de las personas que junto a Claudia Moreno siguen la brecha, llevando el oficio cantarero por sus venas, “ademán mimoso de ternura” como calificó Rafael Mazuecos el trabajo alfarero, en 1972 en uno de sus estudios sobre las tradiciones manchegas.


El horno que se encendió el 20 de agosto, una vez apagado se deja unos días hasta que baja la altísima temperatura y se pueden sacar los cántaros.