martes, 6 de mayo de 2014

Cerámica de decoración 'cardial'

La cerámica cardial recibe ese nombre por estar decorada con impresiones del borde dentado y sinuoso de conchas de berberecho, un bivalvo llamado tradicionalmente Cardium (o algún derivado como Dinocardium o Acanthocardia) porque su forma general recuerda a la de un corazón. Aunque se usaron diversas especias, éstas, han sido determinadas casi siempre como Cerastoderma echinatum, o algún otro miembro de la familia Cardiidae. Dado que los Cardiidae no eran el único motivo decorativo de este tipo de cerámica (pues incluye impresiones de dedos, o digitaciones y ungulaciones, impresiones con un punzón, cordones, etc), a veces se prefiere la denominación de cerámica impresa.


La cerámica cardial es característica de uno de los primeros estadios del Neolítico de la cuenca mediterránea, durante los milenios sexto y quinto antes de Cristo, abarcando las zonas costeras desde el área de los Balcanes hasta las costas del Levante español. Aunque su influencia llega a alcanzar las costas atlánticas europeas.
Existe cerámica decorada con el borde dentado de un bivalvo también en las costas atlánticas africanas, como por ejemplo en los enormes concheros del Parque Nacional del Banco de Arguin, en Mauritania, o en las islas Chafarinas. 

Origen
Es difícil determinar el origen de la cerámica cardial. Los ejemplos más antiguos proceden de Siria y Líbano, en el séptimo milenio, donde existía una antigua tradición de cerámica impresa con conchas de moluscos. En Europa tenemos antecedentes en la cultura denominada "cultura pre-sesklo" de la zona de Tesalia (Grecia), donde parecen encontrarse los más antiguos ejemplares de impresiones cardiales del sexto milenio. Sin embargo, si exceptuamos la propia cerámica, esta cultura carece de otros rasgos neolíticos, ya que los restos nos hablan de cazadores, recolectores y pescadores, habitantes de cuevas, con una panoplia típicamente mesolítica, probablemente culturizados por otros pueblos más avanzados, los cuales sí conocerían la agricultura y la ganadería.
En ese mismo milenio, sin abandonar su tradición económica (caza, recolección, pesca) parece haberse producido la transición, a incorporarse las características plenamente neolíticas como el cultivo de cereales, la ganadería de ovicápridos y una mayor presencia de la cerámica impresa que se enriquece con nuevos motivos decorativos.

martes, 29 de abril de 2014

La civilización minoica y su cerámica

La cerámica minoica es más que una útil herramienta para datar la civilización minoica. Su rápida secuencia de estilos artísticos revela el placer en la novedad, y además ayudan a los arqueólogos a asignar las fechas relativas de los estratos arqueológicos. Jarras conteniendo aceites y ungüentos, exportados desde siglo XVIII a. C. de Creta, han sido encontradas en sitios a través de las islas egeas y el continente griego, en Chipre, a lo largo de la costa de Siria y en Egipto, mostrando los altos contactos comerciales con los minoicos. La excelente cerámica llamada cerámica de Kamares y la del Minoico final estampadas de "estilo marino" son los puntos álgidos de la tradición cerámica minoica.


Cronología tradicional
La cronología tradicional para datar la civilización minoica fue desarrollada por Sir Arthur Evans en los primeros años del siglo XX. Su terminología y la propuesta por N. Platón aún se usa en general y es la que aparece en este artículo.
Evans clasificó la cerámica según los cambios en su forma y estilo de decoración. Platon se concentró en la historia episódica del Palacio de Cnosos. En la actualidad existe un nuevo método todavía en pañales, el análisis de la estructura, que pone el énfasis en el análisis geológico de la arena y sobre todo de pedazos de cerámica no decorados como si fueran rocas. La clasificación resultante está basada en la composición de los trozos de cerámica.

Minoico Antiguo
Una breve introducción sobre el tema de la cerámica minoica de la primera época sigue a continuación. Trata sobre los estilos mejor conocidos, pero no debe ser considerada completa. Una variedad de formas son conocidas. En general, el período se caracteriza por un gran número de artículos locales con frecuentes paralelismos o importaciones cicládicos, lo que sugiere una población de mestizaje étnico proveniente de varios emplazamientos en el Egeo oriental o incluso de origen más amplio.

miércoles, 23 de abril de 2014

La cerámica, arte de Sevilla

La cerámica sevillana tuvo una influencia importante en el siglo XVI en las relaciones comerciales de Sevilla con las Indias Occidentales y con el resto de Europa, especialmente con Italia, habiéndose establecido en Sevilla oficinas de la banca genovesa. Las inmensas riquezas que llegaban del comercio de ultramar atrajeron a comerciantes flamencos, alemanes, genoveses, venecianos, etc., aumentando la demanda de obras de arte y elementos decorativos, incluyendo la cerámica de alta calidad.


Productos
La producción de cerámica sevillana ha sido muy variada, basada en productos destinados al revestimiento ornamental, como el azulejo, la baldosa, el tocho o eminentemente funcionales como macetas, cuencos, búcaros, cántaros, etc. y ha tenido una larga tradición histórica. El centro de producción de cerámica más importante que ha tenido Sevilla ha estado ubicado desde los tiempos romanos en el barrio de Triana, consolidándose durante el periodo musulmán. A comienzos del Renacimiento hubo varios alfareros extranjeros que enseñaron el arte cerámico a los olleros trianeros, siendo uno de los más relevantes el artista italiano Niculoso Pisano, quien a principios del siglo XVI, introdujo en la cerámica sevillana el estilo renacentista y el azulejo plano pintado, sus obras más destacadas fueron el altar de la Visitación en los Reales Alcázares y el revestimiento cerámico exterior del monasterio de Santa Paula. Esta nueva modalidad, que convivió durante un tiempo con las técnicas de la cuerda seca y la de arista, fue consolidada por Cristóbal de Augusta, del que sobresalen la azulejería del palacio gótico en el Alcázar sevillano.

La Cartuja
A principios del siglo XIX, el comerciante inglés William Pickman abrió en Sevilla y Cádiz establecimientos para la importación de vajillas inglesas estampadas. Le sucedió su hermano Charles Pickman, quien en 1838 inició la fabricación de las mismas piezas en Sevilla ocupando la Cartuja de Sevilla, llegando a producir piezas distinguidas para la aristocracia y la burguesía. Las piezas estampadas de estilo inglés reproducía grabados de cobre con diseños que reflejaban el gusto por la naturaleza y las ruinas, mostrando motivos como jardines, bosques o palacios; temas orientales, con pagodas y lagos; o el deporte, con escenas de caza e hípica. Pickman recibió en febrero de 1873 el título de Marqués de Pickman.

Fuente: Wikpedia Cerámica sevillana

jueves, 10 de abril de 2014

La cerámica en México


La cerámica y la alfarería en México surge desde miles de años antes del periodo precolombino, cuando el arte de la cerámica y la alfarería se desarrollaron con las primeras culturas y civilizaciones avanzadas de Mesoamérica. Con alguna excepción, las vasijas prehispánicas no estaban vidriadas, sino más bien pulidas y pintadas con colores de engobe. El torno de alfarero era desconocido; las piezas estaban realizadas por medio de moldes, colombín y otros métodos.


Maceta de pared. Cerámica Talavera
Mexicana / Imagen: Mercado Libre

Después de la conquista Española, las técnicas y los diseños europeos se fueron introduciendo y mezclándose con las tradiciones nativas. Las tradiciones indígenas sobreviven en unos pocos artículos de cerámica como los comales. La cerámica se produce a partir de elementos básicos como platos, utensilios de cocina a nuevos objetos, tales como esculturas y de arte popular mexicano. A pesar de lo destacado de estos elementos, la mayor parte de artículos de cerámica producidos en el país son pavimentos y revestimientos cerámicos, junto con accesorios de baño. México cuenta con una serie de famosas tradiciones artesanales de cerámica, la mayoría de las cuales se encuentran en el centro y el sur del país. Algunos ejemplos son la Talavera poblana, la mayólica de Guanajuato, las distintas vasijas de la zona de Guadalajara, y el barro negro de Oaxaca. Una más reciente es la producción de vasijas y cuencos de la cerámica de Mata Ortiz en Chihuahua. Aunque el número de artesanos ha ido disminuyendo debido a la competencia de los artículos producidos en serie, la elaboración de arte popular y de consumo, todavía tiene un papel importante en la economía de México y la producción de la cerámica en general sigue siendo importante para la cultura mexicana.

Historia
La fabricación de alfarería comenzó a reemplazar los utensilios de piedra en el periodo Purrón (2300-1500 a.C.). Muchas de estas primeras cerámicas fueron hechas en forma de calabaza como una continuación de cuando estos vegetales fueron utilizados para transportar líquidos. Estas lozas de barro se convirtieron en una tradición en la alfarería, que utilizaba sobre todo arcilla natural con un recubierto fino de engobe. La mayoría de las arcillas en México necesitan templarse para regular la absorción de agua, con la excepción de la arcilla utilizada en la cerámica Anaranjado Delgado de la costa del Golfo de México. 

Fuente: Wikipedia Cerámica mexicana

viernes, 4 de abril de 2014

Cerámica gallega de Sargadelos

La cerámica de Sargadelos es una famosa cerámica elaborada en Sargadelos (municipio lucense de Cervo, Galicia, España). La primera fábrica fue creada a principios del siglo XIX por Antonio Raimundo Ibáñez y que tras varias generaciones acabó cerrando en 1875. A partir de mediados del siglo XX, Sargadelos forma parte de un grupo de empresas del setor, el grupo Sargadelos -al que pertenece igualmente la cerámica de Castro-Sada- gracias al impulso del ceramista Isaac Díaz Pardo, basada en coloraciones en tonos azulados.


Antonio Raimundo Ibáñez, notable enciclopedista de familia hidalga de escasos recursos, dedicado desde muy joven a negocios de importación, introdujo inovaciones tecnológicas para sus fábricas. Asentado en Ribadeo, inició una industria siderúrgica, y en el año 1806 creó conjuntamente una manufactura de cerámica que estuvo en sus primeros tiempos dedicada a la fabricación de loza fina para vajillas con estampación e influida de la loza inglesa, en aquel tiempo muy valorada. En 1808, tras el éxito de la inauguración de la fábrica de cerámica, Carlos IV le condecoró con la Cruz de Carlos III, otorgándole los títulos de marqués de Sargadelos y conde de Orbaiceta. 

Como consecuencia de la guerra de la independencia y sus sucesos revolucionarios, Antonio Raimundo Ibáñez fue asesinado el año 1808, sucediéndole en el cargo de la fábrica su cuñado Francisco Acevedo, quien contrató para la dirección de la misma al portugués Antonio Correa de Saa.

A partir de esta nueva dirección de la fábrica produjo un tipo de cerámica decorada con filetes en rojo y azul y escudos en oro. Correa decidió en 1829 montar su propia fábrica por lo que la dirección de Sargadelos recayó en esa fecha en Hilario Marcos. Las vajillas de ese tiempo eran realizadas en blanco, sin ser posible la competencia con las piezas inglesas, deseo de su fundador. Al pasar la propiedad de la fábrica a José Ibáñez por la muerte de su padre en 1832, se formó una sociedad con el sevillano Antonio de Tapia  con el finde emprender de nuevo "la fabricación de loza fina", contratándose como director al inglés Richard, cargo que ejerció hasta 1842. Durante este tiempo murió prematuramente José Ibáñez y su viuda debió ponerse al frente ya que su hijo era menor; debido a la débil situación económica de la empresa tuvo que arrendarla en 1845.

La fábrica de cerámica pasó por cuatro etapas, cada una con sus característicasm, cerrándose definitivamente en 1875. En el último tercio del siglo XX resurgió la manufactura de cerámica en Sargadelos, ocupando edificios nuevos y respetando las ruinas antiguas como conjunto Histórico-Artístico, nombramiento que le fue dado en 1972.

lunes, 31 de marzo de 2014

La cerámica de Grecia

La cerámica griega incluye lo que comúnmente se conoce como vasos griegos o pintura de vasos griegos. Nacida en el Oriente Próximo, el arte de la cerámica alcanzó en la Antigua Grecia un alto nivel de calidad artística. Constituye un testimonio fundamental sobre la vida y la cultura de los antiguos griegos.

Se conservan numerosos ejemplares de vasos y probablemente representa una parte ínfima de la producción: más de 50.000 vasos provenientes de Atenas subsisten. Por otra parte, los otros objetos han sido destruidos, por el tiempo (madera, tejidos, pigmentos de pintura), o por la mano del hombre, o para su reutilización (piedra, bronce, metales preciosos). Aunque sea fácil destruir un vaso, es muy difícil hacerlo totalmente: los fragmentos pueden aún hablar.



Puede dividirse en una amplia tipología. Entre sus variantes está el estilo geométrico.

El arte geométrico floreció en los siglos IX y VIII a. C. Se caracteriza por nuevos motivos, rompiendo con la iconografía minoica y micénica: meandros, triángulos y otras figuras geométricas (de ahí proviene el nombre del período). Están dispuestos en bandas separadas de las zonas negras por líneas triples. Pasado el tiempo, el equilibrio entre las bandas decoradas y las bandas sombreadas se rompió en favor de la decoración: los meandros y otros motivos terminaron por cubrir todo el vaso.

Mientras que en el geométrico antiguo (c. 900 a. C. -850 a.C) no se encuentran motivos geométricos, en el que se conoce como estilo de "Dipilón negro", que se caracteriza por un amplio uso de barniz negro, en el geométrico medio (c. 850-770 a. C.), hace su aparición la decoración figurativa con los primeros frisos de animales idénticos (caballos, ciervos, cabras, ocas, etc.) que en adelante alternan con las bandas de motivos geométricos. Paralelamente, la decoración se complica y se vuelve cada vez más abundante: las zonas vacías se rellenan con rosetas o esvásticas decorativas. Este paso es llamado "horror vacui" y no terminará hasta el final del estilo geométrico.

Fuente: Wikipedia Cerámica Griega

viernes, 21 de marzo de 2014

La cerámica en Atenas

La cerámica ática designa la producción de cerámica en esta región, con centro en Atenas. Con cerca de 20.000 piezas áticas de figuras negras, que constituye el más largo y al mismo tiempo la colección de cerámicas más significativa, seguido únicamente de la cerámica ática de figuras rojas. Los alfareros áticos se beneficiaron de la excelente arcilla rica en hierro del Ática. La gran calidad de las figuras negras tienen un, uniforme, brillante, recubrimiento negro como la brea y el intenso color de la terracota de la arcilla fue meticulosamente suavizada. La piel de las mujeres siempre se pintaba con color blanco opaco, el cual fue usado frecuentemente para detalles individuales en representaciones de caballos, vestidos y ornamentos.


Los más destacados artistas áticos elevaron la pintura de vasos a la categoría de arte gráfica, pero un gran número eran de calidad media y producidos para el mercado de consumo masivo. La extraordinaria significancia de la cerámica ática se debe a su repertorio casi interminable de escenas que cubren una amplia gama de temas. Estas proporcionan ricos testimonios sobre todo en lo que respecta a la mitología, pero también en lo referente a la vida cotidiana. Por una parte, prácticamente no hay imágenes que se refieren a los acontecimientos contemporáneos. Tales referencias son evidentes sólo ocasionalmente en forma de anotaciones, por ejemplo cuando las inscripciones kalos se incluían en un vaso. Las piezas fueron producidas para el mercado interno, por una parte, y eran importantes para las celebraciones o para los actos rituales. Por otro lado, también fueron un importante producto de exportación vendido en toda el área mediterránea. Por esta razón la mayor parte de los vasos provienen de las necrópolis etruscas.

Primer período (633-570 a.C.)
En la década del 630 a. C. aparecieron los primeros pintores áticos que utilizaron las figuras negras para el conjunto de los vasos cerámicos. 
Atenas importó de Corinto la técnica de las figuras negras y los frisos de animales, dominantes en aquella polis.


jueves, 6 de marzo de 2014

Cerámica de producción Ibera

En algunos contextos de investigación arqueológica se denomina cerámica ibérica a la producción ibera de obra alfarera elaborada con torno rápido, cocida a alta temperatura en hornos de cocción oxidante, y fechada entre el siglo VI y el I a. C. El término "cerámica ibérica", aún impreciso, resulta demasiado genérico para la gran variedad de producciones a las que se aplica. No obstante, suele referirse en primera instancia a la "cerámica ibérica pintada", que es una vajilla fina decorada con motivos geométricos, florales o humanos de color rojo vinoso. Además de esta categoría que es la más común y generalizada del territorio ibérico, existen otras variedades de idéntica tecnología y distribución, como la "cerámica ibérica lisa" (sin decoración), la "cerámica ibérica bruñida" con decoración impresa, muy difundida en la Meseta o de otras técnicas como la "cerámica de cocina", cuya pasta incluye desengrasantes que le proporcionan propiedades refractarias, o las "cerámicas grises" que proceden de cocciones reductoras; lo mismo que la cerámica gris, extremadamente común en el noreste peninsular puede ser lisa o pintada en blanco.

Cerámica ibérica. Fragmento de vaso con
decoración pintada. Cueva-santuario de la
Nariz. Umbría de Salchite, Moratalla (Murcia) /
Imagen: Almendrón

La existencia de diferentes producciones regionales ha propiciado que en un primer momento los estudios de la cerámica ibérica se limitaran a colecciones específicas (el Valle del Ebro, la Alta Andalucía, la Provincia de Alicante, la Región de Murcia), aunque existen diferentes propuestas de síntesis general.

En cuanto al origen de las cerámicas ibéricas pintadas, el estado actual de la investigación establece una clara correlación entre las importaciones fenicias del siglo VII a. C. y las primeras cerámicas a torno ibéricas que empiezan imitando aquellos prototipos, tanto en forma como en decoración, para consolidar posteriormente tipologías genuinas que incorporan también formas tradicionales del Hierro antiguo y formas de inspiración griega, cuando no directamente sus imitaciones.


Fuente: Wikipedia Cerámica ibérica

lunes, 3 de marzo de 2014

Agosto, el mes de la hornada en Mota del Cuervo

El horno de la Cruz Verde volvió a echar humo el 21 de Agosto de 2004. Este hecho, antaño algo habitual en un barrio y un pueblo alfareros por excelencia, fue entonces y sigue siendo hoy por hoy todo un acontecimiento ya que sólo se viene haciendo una vez de año en año. Este horno, símbolo persistente de la identidad cultural cantarera de Mota del Cuervo (Cuenca) desde tiempos remotos, que perteneció a Román Cruz (conocido como “Gorra”), se volvió a llenar de cántaros.

Claudia Moreno Guerrero / 
Imagen: Oficina de Turismo de Mota del Cuervo

Claudia Moreno Guerrero es la cantarera. Ella ha recogido el testigo de muchas generaciones de familias cuya economía estaba estrechamente ligada al quehacer alfarero. Claudia, junto a su hijo Alfonso fueron los encargados de dar vida a un nuevo reo de cántaros, cuyo destino será la venta en su domicilio a coleccionistas, turistas o a todas aquellas personas que gustan en tener en su casa una pieza de cerámica típicamente moteña. Son cerca de 100 las piezas que la cantarera puso a cocer, “el trabajo de todo un año”, dijo. “Hoy en día el oficio de cantarera no deja apenas dinero, se gana muy poco, ni siquiera en las ferias donde encima tienes que pagar por ir”, dice Claudia mientras explicaba junto a su hijo Alfonso las ferias que han recorrido durante años. El horno que antes se cargaba con barda, lo llenan ahora con sarmientos de vid debido, según explica Claudia, a que “el bardar que estaba junto a la Carrasca se secó hace ya tiempo”.
Evelio Cruz, experimentado alfarero que recogió el testigo de su madre Dolores o el jovencísimo Rubén Cano, son dos de las personas que junto a Claudia Moreno siguen la brecha, llevando el oficio cantarero por sus venas, “ademán mimoso de ternura” como calificó Rafael Mazuecos el trabajo alfarero, en 1972 en uno de sus estudios sobre las tradiciones manchegas.


El horno que se encendió el 20 de agosto, una vez apagado se deja unos días hasta que baja la altísima temperatura y se pueden sacar los cántaros.


lunes, 24 de febrero de 2014

Talavera de la Reina, "la Ciudad de la Cerámica"

Se denomina cerámica de Talavera a un tipo de cerámica que se fabrica en la ciudad de Talavera de la Reina (Toledo) a base de barros del río Tajo, caolín y diferentes esmaltes. Su uso es para la realización de vajillas, fuentes, murales de azulejos y otros elementos ornamentales. Es una de las cerámicas más populares de España y su fabricación es muy laboriosa.

Imagen: Wikimedia Commons

Existen pruebas de cerámica romana realizada en Talavera de la Reina, si bien la industria del barro proviene en cuanto a la decoración de la tradición musulmana. Con la llegada del cristianismo los ceramistas talaveranos se adaptaron a las nuevas formas, incorporando la iconografía humana a las lozas. Es con la llegada del ceramista Jan Floris, desde las provincias de Flandes, cuando en Talavera se adquieren los modos y métodos que se utilizaban en la loza de Delft en Holanda.

La cerámica ha sido tradicionalmente una de las actividades económicas más importantes de la ciudad. Por ejemplo, fue incluida por el rey Felipe II en el monasterio de El Escorial, en el que existen multitud de piezas cerámicas de esta localidad de la época de 1500. Esto hace que todos los palacios y monarquías europeas tengan a la cerámica de Talavera en la misma categoría de la de Delft o Sèvres.


Existen varios tipos de cerámica de Talavera, según las épocas y motivos, aunque destaca la típica cerámica de serie blanca y azul que imita los colores oficiales de la ciudad. La cerámica renacimiento con colores azules, amarillos y naranjas, la cerámica de montería, las series de casas, pájaros, etc. Entre los grandes ceramistas de esta localidad destaca Juan Ruíz de Luna, del que existe un museo en esta localidad alfarera. Otros grandes ceramistas han sido la saga de la familia Niveiro.

Desde Talavera se exportó el modelo cerámico a tierras vecinas como Puente del Arzobispo, cuya cerámica destaca por sus tonos en verde y las cerámicas de Portugal y Sevilla. Es tan preciado y valorado el arte de la cerámica de Talavera que podemos encontrar referencias en otros artes, como por ejemplo en la pintura de Manuela Picó, la cual refleja dicha cerámica en pura esencia, sin elementos acompañantes, suspendida en el aire. 
Talavera de la Reina posee una marca de calidad para distinguir sus productos alfareros del resto de fabricados, llamada "marca de Calidad Talavera Cerámica", inscrita en los productos fabricados en Talavera de la Reina.
La cerámica en Talavera es muy conocida en todo el mundo, hay que destacar su Museo de Cerámica Ruiz de Luna.



El fenómeno del Vaso Campaniforme

Bajo este nombre se engloban una serie de culturas calcolíticas que, a partir aproximadamente del 2200 a. C., tuvieron como rasgo común el uso de unos vasos cerámicos en forma de campana invertida, que se consideraron su fósil-guía más representativo. La característica más relevante de este fenómeno cultural es que se extendió prácticamente por toda Europa, desde el Atlántico hasta los Cárpatos, adquiriendo un cierto aire de universalidad que llamó la atención de los investigadores desde finales del pasado siglo. Estuvo unido en todas las regiones europeas a la introducción definitiva del trabajo del cobre, excepto en el Sureste español y en los Balcanes, donde representó ya un Calcolítico Pleno al ser lugares donde se había producido una adopción precoz de la metalurgia; la aparición del Vaso Campaniforme puede considerarse, según Delibes, la culminación de la secuencia neolítica en Europa Occidental.

 
Las características culturales que definen este complejo cultural podemos resumirlas de la manera siguiente:

- Su gran dispersión geográfica hizo pensar a muchos estudiosos en una absoluta homogeneidad cultural que se ha demostrado errónea pues, aunque concurren afinidades de tipo material, existe una gran variedad de grupos regionales. Harrison distinguió tres provincias o complejos culturales diferentes: a) Oriental, englobando las zonas circundantes a los ríos Oder, Elba y Rin. b) Occidental, que incluiría las regiones de los Países Bajos, Francia y las Islas Británicas. c) Meridional, con los grupos de la Península Ibérica, el sur de Francia, Sicilia y el norte de Africa.

- La mayoría de los yacimientos que han permitido identificar este complejo cultural son sepulturas, conociéndose proporcionalmente muy pocos poblados. El tipo de enterramiento muestra un cambio sustancial respecto a las precedentes fases megalíticas, puesto que ahora encontramos sepulturas individuales que parecen responder a nuevas creencias y a nuevas formas de organización social.
La vinculación con las fases precedentes se ha interpretado en muchos lugares como un posible entronque con el sustrato y, por ejemplo, en la región del Rin algunos autores no perciben ninguna ruptura cultural y se inclinan a pensar que pudo ser este foco el origen de todo el fenómeno.

- El equipo material campaniforme es el que mejor muestra las semejanzas entre unos grupos y otros. La cerámica fue el elemento clave por la relativa similitud en sus formas que, básicamente, se reducen a tres: el vaso de forma acampanada con amplio cuello troncocónico, la cazuela de menor altura y fuerte carena y el cuenco de forma semiesférica, todos ellos con la peculiaridad de estar profusamente decorados con la técnica de la incisión, formando motivos geométricos a base de rayitas, espigas, zig-zags, etcétera, dispuestos en bandas horizontales y paralelas desde el borde hasta el fondo del recipiente. Se trata de unas cerámicas perfectamente elaboradas de las que Clarke dijo que eran muy caras de producir, tanto en términos de horas-hombre, como en términos de valor absoluto contemporáneo.


Nacimiento y tipología

La fabricación de componentes cerámica tiene lugar de la siguiente manera: 
A) Selección de la materia prima, integrada preferentemente por nitratos de silicio, carburo de silicio, óxido de circonio, etc.
B) Una vez elegidos los materiales básicos se procede a molerlos hasta conseguir un polvo finísimo o y se mezcla en la proporción más adecuada.
C) Se introduce el polvo en el molde que conformará la pieza.
D) Se somete a la prensa estática (llamada así porque actúa en todas las direcciones) a presiones muy altas, hasta 3000 kilos por centímetro cuadrado.
E) Se cuece al horno a una temperatura de entre 1600 y 2000 grados centígrados. El proceso de prensado y cocción se denomina sinterización.
F) Sin embargo las piezas no salen absolutamente perfectas de la prensa y a algunas se las impone un posterior ajuste de calibración. La enorme dureza del material se convierte ahora en un inconveniente, ya que solo se puede utilizar el diamante en su tallado. Incluso con este tipo de herramientas la remecanización resulta lenta y trabajosa y desgaste rápidamente el utillaje, lo que encarece notablemente los costes. Como alternativa se está investigando nuevos métodos de tratamiento de las superficies cerámicas basado en ultrasonidos.
G) La última fase del proceso de fabricación es el control de calidad.



Hermanos de la cerámica... 

Los materiales cerámicos provienen de arcillas sometidas a distintos procesos:
Cerámica ordinaria: se utiliza a temperatura ambiente. 
Cerámica refractaria: se utiliza a temperatura elevada. Sus componentes fundamentales son: sílice, alúmina (le da el color y el aspecto determinado) y algunos óxidos metálicos.

Los cerámicos ordinarios se clasifican según su aspecto en cuatro tipos:
1.Cerámicos porosos: poseen arcilla de grano grueso, ásperos, permeables y absorben la humedad (ladrillos, tejas, etc.).
2.Cerámicos semicompactos: poseen arcilla de grano fino, poco permeable y no absorben la humedad.
3.Cerámicos compactos: poseen estructura microcristalina, impermeables (lozas finas, porcelanas), suaves y no absorben humedad.
4.Cerámicos tenaces: soportan altos esfuerzos y temperaturas elevadas. Obtención de la cerámica.


martes, 11 de febrero de 2014

Erase una vez la cerámica...

Interesante el siguiente fragmento sobre el origen de la cerámica:

"El arte de la cerámica es una de las grandes herederas de los antiguos "alquimistas", es por lo tanto, en gran medida, una experiencia directa y continua, en todos los campos, las pastas cerámicas y sus componentes, los pigmentos y sus mezclas, los componentes para cubiertas y el gran protagonista: ¡el fuego!


El origen de la cerámica es mítico, la creencia judeocristiana sostiene, de forma pedagógica, que Dios creó a Adán y Eva del barro de la tierra, modelándoles con sus manos, convirtiendo, de esta forma, a Dios en el primer alfarero, todo lo cual se recoge de manera perfecta en los octosílabos, anónimos populares de la siguiente quintilla:

"Oficio noble y bizarro,
entre todos el primero,
pues en el arte del barro,
Dios fue el primer alfarero y el hombre el primer cachorro."


A continuación, datos sobre sus primeros días.

Los primeros restos de cerámica que fueron endurecidos al sol datan de 9000 años habiendo sido encontrados en Anatolia, hoy parte de Turquía. Por su parte, los primeros restos de cerámica que fueron cocidos con fuego aparecieron junto con los asentamientos sedentarios del Neolítico en Asia Menor (Mesopotamia y Palestina) en el 6500 a.C. Inicialmente fue usada fines domésticos para fabricar contenedores, vasijas, que han sido encontradas en tumbas, como objetos que acompañaban a los muertos.

La cerámica neolítica tiene un vigor extraordinario, con sus formas fuertes y a pesar de sus burdos materiales y su aparente escasez  de significado. En antiguas civilizaciones Europeas, destacaron las vasijas prehelénicas, hacia el 3500 a.C. la cerámica cardial, originaria de España y África, que tenía como característica incrustaciones de conchas.

Los árabes por su parte tuvieron mezclas de su cerámica y la china, esto dio muchos resultados muy ricos, que se reflejaron en nuevas técnicas. La cerámica árabe fue difundida por todo Europa por medio de España. La principal característica de la cerámica islámica, son los trabajados decorados.


En la Europa del siglo XV en adelante destacaron la lozas con vidriados de plomo y estaño. El intento fallido de imitación de la porcelana china dio lugar a diversos tipos de porcelanas de pasta blanda que tuvieron un buen éxito hasta que se descubrió la verdadera porcelana en el siglo XVIII. En España destacaron las lozas con lustres metálicos. Después destacan la porcelanas realizadas en muchas partes de Europa como Alemania y Francia, entre otras.  En la producción de cerámica en general destacan Dinamarca Italia, entre las más importantes.